He estado una semana en Brasil, he conocido 3 ciudades y las he personificado. Es decir que he tenido 3 citas con ellas, Sao Paulo, Río de Janeiro y Brasilia y les iré contando como han sido estos breves encuentros con estos tres personajes que han entrado a mi vida.
día uno

Antes de conocerte había leído mucho sobre ti. Incluso en el avión pasaban un video sobre todas tus características y donde podría conocerte mejor y a veces encontrarte. Ya que por lo que vi, eres un poco escurridizo, trabajador y apurado. Cuando conté que te iba a conocer, me dijeron que no tenías mucho que mostrarme, mientras que otros me dijeron que eras encantador. ¿De qué depende de que a unos los encantes y otros no intenten ni conocerte? Bueno para poder juzgar por mí misma he llegado a ti y estaré dos días contigo al inicio y uno al final de mi viaje…

Después de un viaje de varias horas desde Lima. Te vi por primera vez, fue de noche, quizás ya estabas un poco cansado del día que habías tenido, por eso fue muy difícil salir de tu aeropuerto.

día dos

Al día siguiente que salí a conocerte por primera vez, fui a los lugares donde me dijeron que te vería en todo tu esplendor, “la Avenida Paulista”. Bueno debo confesarte que mi primera impresión fue un poco abrumadora, demasiada gente, muchos edificios grandes y modernos. Por momentos me confundía un poco, creo que eres primo hermano de New York? Ya me habían dicho que eras un poco caótico y que eres el puesto número dos donde más se consume pizza en el mundo. ¿Quién se lleva el primer puesto? Pues justamente NYC, tu primo.

Me alejé un poco de ese estilo formal que tienes porque ya me habían dicho que esa es tu personalidad de día, pero como casi todos los empresarios exitosos, en su interior es también un poco bohemio, por eso llegué al barrio Vila Madalena y comprendí un poco más de ti.

Tu arte callejero, tus paredes pintadas, tus mensajes de amor, tus jardines escondidos y mágicos en la mitad de una calle, tus restaurantes en la calle y gente con más color y calor, me gustaron.

En las siguientes horas te atravesé de un extremo a otro, te caminé todo lo que me dieron los pies. Pude ver tus estaciones de metro, vi la fusión de tus barrios antiguos y tus construcciones modernas. Te vi por momentos un poco de capa caída pero por otros lados vi tu riqueza y grandeza…no me sorprende que tengas tanto en tan poco tiempo. Es que en sí, para mí eres un señor joven de tan sólo 45 años, un empresario importante, bien vestido y apuesto, de esos que visten de gris pero llevan varios tatuajes debajo de esa ropa formal. Eso sí, muy acelerado quizá deberías bajarle un poco el ritmo para que vuelvas más seguido por ese lado bohemio que tienes, porque ahí eres encantador.

Casi al final del día te vi muy apurado y claro, era la hora del final de la jornada laboral. Se notó que estabas ansioso por salir del trabajo aunque te guste trabajar también te gusta disfrutar. Tus metros se llenaron de gente apresurada, no me dejaron ni verte despacito, ni disfrutarte en mis últimos minutos del día. Me sentí por momentos en una gran estampida humana… y a ti? Pues a ti te vi veloz para variar.

día tres

El último día antes de volver al Perú, tuve la suerte de conocerte más tranquilo. Te diste tiempo para mí, me llevaste a pasear por ese parque tan bonito que se llama Ibirapuera, fue lindo sentir el sol en el rostro y por ratos pasar por la sombra natural que crean tus árboles de color violeta, mientras nos tomábamos un cafecito en el camino y conversamos un poquito más de cerca. Aunque duró poco, ya que al momento debías irte hacer ejercicio, entiendo que para mantenerte en forma y tan guapo debes hacerlo.

Lo bueno fue que me invitaste a conocer tu mercado central y comer un poco de tu comida típica y tus ricas caipiriñas. Qué bonito mercado que tienes, lleno de fruta, color, sabores y aromas.

Y la despedida? Claro que no me podía ir así nomás, debías mostrarme tu tráfico, ese del que tanto me habían hablado. Por poco y me quedo contigo más tiempo, casi me hiciste perder el vuelo, llegué con 1 hora de retraso pero felizmente me dejaron partir. Por mi encantada de quedarme más contigo pero a la próxima no me trates de retener de esa manera. Espero volver pronto pues déjame decirte que el último día me conquistaste porque me dejaste ver tus mil caras Sao Paulo.